Iglesia de Santa Maria

Planta de la iglesia fortificada bastida entre los siglos XVI-XVII. Situada, por primera vez, dentro del núcleo de población y fuera del recinto del castillo. Dicho espacio sagrado, donde también se enterraban difuntos, protegía a la población de las periódicas incursiones de piratas y corsarios deltaicos y el río Ebro.

LA IGLESIA LIGADA A LA HISTORIA DE UN PUEBLO

 

INTRODUCCIÓN

En el marco de las obras de reordenación urbana de la calle Mayor y la plaza de España ejecutadas en 2014, se llevaron a cabo una serie de tareas arqueológicas. Estas permitieron diferentes elementos muebles que ilustran la ocupación del espacio perteneciente al casco antiguo de Amposta entre el período ibérico y la actualidad. Concretamente, se localizaron materiales correspondientes al periodo ibérico, romano, medieval andaluz, medieval cristiano, la época moderna y la época contemporánea. Más allá de estos materiales, la intervención permitió documentar la planta de la antigua iglesia de la villa, así como el cementerio que existía a su alrededor.  

 

AMPOSTA EN LA BAJA EDAD MEDIA 

El año 1148 Ramón Berenguer IV conquistó Tortosa. A partir de ese momento, el castillo de Amposta y sus territorios quedaban en manos de la Orden del Hospital San Juan de Jerusalén, quien instala en dicho castillo el máximo ente de Gobierno de la orden en los territorios de la Corona de Aragón, creando así la figura del Castellano de Amposta. 

Más tarde, en el año 1280, el rey Pere el Grande intercambiará con los Hospitaleros el territorio de Amposta y su castillo por otros territorios, pasando a dominio real este punto estratégico de la desembocadura del Ebro. Seis años más tarde, se establece la carta de población de Amposta. La documentación conservada de los siglos XIV y XV nos acercan a un núcleo urbano de pequeñas dimensiones en el que las viviendas se alternan con huertos y patios, con un desarrollo lento que se ve estancado a raíz de la Guerra Civil Catalana (1462-1472) que provocó la destrucción del castillo. 

 

LA IGLESIA DE AMPOSTA EN LA EDAD MEDIANA 

El primer documento en el cual se menciona una iglesia en Amposta data del 1097, cuando Ramón Berenguer III hizo una donación al abad de Sant Cugat de una serie de tierras al sur del Ebro que aún no habían sido conquistadas. En este documento se menciona la iglesia del Santo Sepulcro de Amposta, la cual corresponde a una iglesia fundada en época visigoda, pero que las últimas investigaciones demuestran que se trata de una iglesia inexistente.

A finales del siglo XIII, coincidiendo con el inicio de núcleo urbano, se erigiría una primera iglesia para dar servicio a los pobladores de Amposta. Esta iglesia existía en 1314, ya que el obispo Paholac visitó esta población en el transcurso de su visita pastoral y ya aparece bajo la advocación de Santa María. En el siglo XV se repiten las visitas pastorales, sin que en ninguna de ellas haya una descripción sobre sus características arquitectónicas.

Durante el asedio al castillo de Amposta entre los años 1465 y 1466, la iglesia sufrió diversos desperfectos a raíz de los bombardeos, junto a otros edificios de la población, como el molino de Miralles. 

Esta iglesia medieval podría ser lo que posteriormente se conoce como la Capilla de Santa Susana. 

A pesar de la falta de documentación que lo permite refutar, la situación de la antigua capilla cercana al río, así como la forma en la que se representa dentro de la cartografía antigua, nos aproximan a la planta de un edificio construido en la época medieval. 

 

AMPOSTA EN LA ÉPOCA MODERNA 

Tras la destrucción del castillo, se abre un periodo de decadencia para Amposta que no se invirtió hasta finales del siglo XVIII. A raíz de dicha destrucción, la villa se convirtió en un punto fácil y débil ante los ataques de los piratas, con ataques especialmente violentos en los años  1513-1540, cosa que provocó su despoblamiento y redujo la población a unas pocas decenas de habitantes. El fogaje de 1553 tan sólo contabiliza 16 fuegos, equivalente a unos 60 habitantes.

 

LA IGLESIA DE AMPOSTA EN ÉPOCA MODERNA

Es posible que los desperfectos ocasionados en la iglesia durante el conflicto catalán, fueran tan graves que obligaron a la construcción de una nueva iglesia. Dicha construcción también cumpliría con las funciones de refugio para los vecinos de la villa en caso de un posible ataque de piratas. Algunos documentos de los siglos XVI y XVII explican que la iglesia cumplió dicha función durante días y que incluso los objetos de valor de los vecinos fueron guardados en la iglesia. 

Esta fuerte y segura iglesia se corresponde con la descubierta en el subsuelo de la plaza. El edificio ocupaba la mayor parte del espacio, lindando al norte con la actual calle Nou, al oeste con la calle Mayor, al este con el cementerio y al sur con una calle hoy en día desaparecida. El estado de conservación de los restos, de arrasamiento prácticamente total, tan sólo nos permite observar la planta del edificio: una iglesia de nave única con el ábside orientado al noreste y con unos muros perimetrales de más de dos metros de grosor realizados con mortero de cal. 

A pesar de la falta de documentación, la técnica empleada y la tipología de la planta de la iglesia nos aproximan a un edificio construido a finales del siglo XVI o ya XVII. Un edificio que, por las características de sus cimientos, podría haber sido fortificado, dando así respuesta a las necesidades de seguridad de la población.

Las excavaciones llevadas a cabo, han permitido documentar una serie de enterramientos realizados en el interior del edificio, los cuales ocupan la totalidad del espacio disponible y corresponden tanto a individuos adultos como niños. Los enterramientos más antiguos disponen de una fosa de forma más o menos regular cortada en la misma roca. En la mayoría de casos, las inhumaciones aparecen afectadas por enterramientos posteriores, cosa que demuestra la alta densidad de enterramientos que se produjeron en este espacio.

La totalidad de los enterramientos localizados en dicho espacio fueron realizados con sudario, es decir, con el difunto amortajado con una sábana u otro objeto téxtil. Este hecho se deduce por la ausencia de llaves de hierro correspondientes a los ataúdes. 

Alrededor de la iglesia se encontraba el cementerio, ocupando el espacio de las actuales calles Nou, África y seguramente el espacio donde se erige la iglesia de la Asunción. En este cementerio también se observa una alta densidad de enterramientos, fruto del prolongado uso del espacio. 

Tras la construcción de la nueva iglesia de la Asunción, y las leyes de salubridad del siglo XVIII que prohíben los enterramientos al interior de los edificios religiosos y cascos urbanos, el cementerio se trasladó a la zona de las Quintanas, donde permaneció hasta finales del siglo XIX. 

 

Información útil

  • Dónde: Plaça de l'Ajuntament, 8, 43870 Amposta, Tarragona, Espanya
  • Horario: Abierto todo el día.
  • Telèfon: 977700103
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